Around the world in 240 days * Mexico

Viajeros con historia: 
José Jiménez, fotógrafo


Ivett Rangel

Ivett Rangel

Ciudad de México  (4 marzo 2012).- Hace cuatro años, José Jiménez renunció a la forma de vida que tenía en su natal Nogales para seguir su verdadero sueño: conocer y retratar el mundo a bordo de Roverta, su camioneta Land Rover. 

En 2008 salió de Sonora para bordear América en 264 días. Luego, en 2010, viajó por México en 100 días. Con ambas travesías, 170 mil kilómetros se acumularon en el tablero de Roverta, y ahora está a punto de sumar 55 mil.

El 10 de marzo partirá del DF y dará la vuelta a Europa, para seguir por el norte de Asia y regresar por el norte de América. En total, viajará durante ocho meses y retratará 43 países. 

José es ingeniero de profesión y fotógrafo por pasión. Tiene de 37 años. Ésta es su tercer travesía, de un total de cinco que tiene planeadas, cuyo único propósito es capturar con su cámara el mundo a su paso. 

Dos nuevos compañeros se unen esta vez a la aventura de José: el camarógrafo Rodrigo Sandoval y la productora Tamara Levy, quienes le ayudarán a narrar cada semana cómo se desarrolla su vuelta al mundo para el canal de televisión Fox-Sports+, que transmitirá el programa The Foreign Photographer, cada domingo a las 20:00 horas a partir del 15 de abril.

Su viaje también puede seguirse casi en tiempo real en distintas redes sociales y en su portal www.xelmundo.com.mx

¿Cuáles son las expectativas?

No tengo, porque no quiero que me suceda lo que con el viaje por América: viajé con mucho miedo de cruzar las fronteras, especialmente de Centroamérica, y nunca resultó tan malo como pensaba. O a Machu Picchu que llegué con muchas expectativas, porque todos te dicen que es lo máximo, pero cuando estuve ahí no sentí nada especial. Sólo hice unas cuantas fotos y ya. 

¿Deseos?

Eso sí. Quiero no tener un solo accidente, que no sea complicado cruzar las fronteras, no tener ningún problema con la ley, y no perder la inspiración.

Quiero amanecer todos los días con la mente y los ojos frescos y contentos para ver siempre todo bonito, y quiero tener la fuerza física para aguantar el viaje por carretera.

Muy importante: quiero salir de Siberia antes del invierno, donde la temperatura promedio es 50 bajo cero, para no encontrar congelados los caminos y poder volver a América. 

¿Y si no logras salir a tiempo?

El plan de emergencia es manejar hacia Japón, para tomar un barco de regreso a América. 

¿Cómo te has preparado?

El viaje por América lo decidí y organicé en tres meses. Creo que soy demasiado espontáneo y me gusta dar pasos en lo desconocido, pero para este ya tengo los mapas, ya sé por dónde hay que entrar y salir, y nada más. 

No me gusta estudiar las ciudades porque quiero sentir que yo estoy descubriendo los lugares… aunque sé que no hay nada nuevo, sí quiero que todo sea nuevo al menos para mis ojos. 

Respecto de otros viajes, ¿qué harás distinto?

Hacer cuentas. Esta vez sí prometo hacer cuentas y ser más organizado. En las ocasiones pasadas sólo supe cuántos litros de gasolina gasté y ya porque no anoté nada. Y, bueno, prometí que haría mucho ejercicio y que comería muy bien tres meses antes de salir, pero no hice nada (risas). Pero sí estoy en buena forma cardiovascular, espero que eso sea suficiente para no levantarme de malas un solo día.

¿Cómo afecta el cansancio el viaje y tu proceso creativo?

Hubo días que me levantaba sin ganas de nada. Y aunque fueron muy pocos, mis fotografías sí fueron distintas. Creo que como me sentía medio triste las tomaba en blanco y negro, o hacía retratos de personas con arrugas o de lugares no muy alegres o coloridos. Pero esas son ahora las que más me gustan.

¿Qué retratas los días alegres?

Paisajes, muchos paisajes. Recuerdo muy bien los glaciares del altiplano peruano, los paisajes otoñales de Canadá y las cascadas de la Amazonia… los colores de la laguna de Bacalar, los picos nevados de Colima y los atardeceres de Michoacán… 

De los 43 países, ¿hay alguno por el que tengas más interés?

Aunque es mi primera vez en Europa, tengo mucha ilusión por llegar a Mongolia y Kazajstán porque no sé nada esos países, salvo lo que me enseñaron en la escuela. Además es un territorio poco visitado, me atrae mucho. 

¿Cuál será tu mayor reto?

Comunicarme. Seguramente nadie hablará inglés en varias zonas. Pero me preocupa más que no puedo comer nada dulce, desde niño he detestado lo dulce, y no quiero ofender a nadie si me ofrecen comida así. 

¿Extrañas la comida mexicana?

Los tacos en general. Pero creo que es una necedad en mi cabeza por comer tortillas. 

¿Cargas con un pecado culpable en el equipaje?

Con salsas, porque no hay en ningún lado. Y tengo adicción al picante. Además, en viajes tan largos no es recomendable cargar comida, a veces es más barato comer en la calle que ir al súper, y es una pena ir tirando. 

¿Qué más llevas?

Herramientas, de todas las medidas y para todas las cosas. Llevo muy poca ropa; cabe en una maleta Aunque esta vez necesitaré una buena chamarra. Es que si cargas mucho, se desgastan los amortiguadores, te cobran más y gastas más gasolina. 

¿En dónde te hospedas?

Me gustan los hoteles pequeños, en los que te reciben los dueños, porque te permiten interactuar. Haré todo el camping que pueda. No hay nada como despertar junto a un lago o una montaña: te levantas con toda la energía. 

¿Crees que te quieras quedar a medio camino?

No. Me conozco: siempre estoy interesado en conocer lo que sigue en el camino.

Vuelta al mundo en 240 días 

http://www.reforma.com/deviaje/articulo/648/1294447/ 

POR EL MUNDO COM MX 
http://www.xelmundo.com.mx/blog/

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